¡Padre amado!... ¡Padre mio!

Marqués.

Basta, basta... ¿Qué te agita?

(Con gran ternura.)

Yo te adoro, Leonorcita,

no llores... ¡Qué desvarío!

Leonor.

¡Padre!... ¡Padre!

Marqués.

(Acariciándola y desasiéndose de sus brazos.)