Adios, mi bien.

Á dormir, y no lloremos.

Tus cariñosos extremos

el cielo bendiga, amen.

(Váse el Marqués, y queda Leonor muy abatida y llorosa sentada en el sillon.)

ESCENA VI.

Curra va detrás del Marqués, cierra la puerta por donde aquel se ha ido, y vuelve cerca de Leonor.

Curra.

¡Gracias á Dios!... me temí

que todito se enredase,