Leonor.

(Dentro.) Imposible, no puedo, retiraos.

D. Álvaro.

Hermano, por el amor de Dios.

Leonor.

(Dentro.) No, no, retiraos.

D. Álvaro.

Es indispensable, vamos. (Golpea fuertemente la puerta.)

Leonor.

(Dentro, tocando la campanilla.) ¡Socorro! ¡Socorro!