D. Álvaro.

Mi bien, mi Dios, mi todo.

¿Qué te agita y te turba de tal modo?

¿Te turba el corazon ver que tu amante

se encuentra en este instante

más ufano que el sol?... ¡Prenda adorada!

Leonor.

Es ya tan tarde...

D. Álvaro.

¿Estabas enojada