(Sentándose.) ¡Qué se ha de encelar de tí, pendon!

Preciosilla.

Vaya, saleroso, no se cargue usted de estera, convídeme á alguna cosita.

Majo.

Tio Paco, déle usted un vaso de agua á esta criatura, por mi cuenta.

Preciosilla.

¿Y con panal?

Oficial.

Sí, y despues que te refresques el garguero y que te endulces la boca, nos cantarás las corraleras.

(El aguador sirve un vaso de agua con panal á Preciosilla, y el oficial se sienta junto al majo.)