Bien lo sabeis, cuando volveis fatigados de la vida y de vosotros mismos, allí está ella mirándoos bajo su velo; y esa mirada os juzga. Durante la noche, cuando en la sombra, y solo, pensais en las ambiciones y quizá en los crímenes del dia siguiente; ella está allí, siempre allí, su ojo os sigue en las tinieblas; su silencio os hiela. Despreciais á los hombres, os jugais de las leyes, pero temblais delante de ese espectro que no podeis ni corromper ni matar.
Vosotros no huireis jamás de ese centinela que vela al rededor de vuestra alma. Llegará una hora en que la mano de la muerte pesará sobre vuestra frente, en que no vereis sino en una nube todo lo que amais; vuestro dinero, vuestros honores, vuestra mujer, vuestros hijos. Pero, en medio de la desesperacion y de las lágrimas, siempre estará allí, esa figura encubierta, pronto á recibiros y á arrebataros al mundo invisible. Culpable ó inocente no escapareis á ella; ella será vuestro remordimiento ó vuestra esperanza.
Seguidla pues aquí abajo; seguidla en medio de vuestras tribulaciones y de vuestras incertidumbres; seguidla, apesar de vuestra incredulidad. Uníos á la verdad, ella os salvará. Sí, cuando hayais franqueado la vida, esa figura arrojará su velo, y Cristo, visible en fin, en todo el esplendor de su divina sonrisa, Cristo os dirá: “Hijo mio, reconóceme, soy la verdad.”
Salí de la asamblea, á las últimas palabras de este discurso y corrí á una sala vecina. Recibí en mis brazos á Truth, jadeante, casi desmayado. Le tomé la mano, estaba abrazadora.
—Desgraciado le dije, os matais!
—Amigo mio, murmuró reposando su cabeza sobre mi hombro, hagamos nuestro deber; lo demas es vanidad.
CAPITULO XX.
Un luncheon[38] de ministros.
El nuevo apóstol fué conducido á su casa por mí, en medio de la multitud que le felicitaba. Truth, tenia gran necesidad de reposo. Le incité á echarse un rato en su cama. Pero desgraciadamente tuvo que pagar su tributo personal permaneciendo de pié. La señora Truth habia preparado un formidable luncheon para los amigos de su marido, dignándose darme un puesto entre los invitados.