—No soy tan ridículo, contesté yo á mi vez, un poco alterado. Yo tambien amo la verdad, pero no soy ciego como los utopistas. Para ellos la libertad es una panacea universal que en todas partes cura el mal y el error; la esperiencia me ha hecho menos confiado. El mundo no es una academia de filósofos, discutiendo tranquilamente las mas temerarias tésis; el pueblo, esa hidra de infinitas cabezas, es un conjunto de criaturas débiles, ignorantes, locas, perversas, criminales; para contenerlo y dirijirlo se necesita un freno. Ese freno es la relijion, sostenida, impuesta por una autoridad exterior. Si el poder no se encarga de la causa de la Iglesia, se acabó el cristianismo; la sociedad queda entregada al ateismo, á la anarquia, á la revolucion. Hé ahí señores, por qué razon creo en la necesidad, qué digo! en la santidad de la fuerza, puesta al servicio de la verdad. Soy pues un pagano, á la manera de San Agustin, de Bossuet, y de tantos otros cristianos exelentes, sin hablar de vuestro Calvino; pido que la sociedad le empreste su espada á la Iglesia; ó en otros términos,que el Estado tenga una relijion.
—Una relijion de Estado, dijo de repente Brown, estirando su cabeza de perro dogo; quién es ese mónstruo? Y qué! por ventura tiene alma el Estado para tener una relijion?
—Señor, le contesté secamente, vos teneis sin duda necesidad de un Estado impío, y de leyes ateas.
—Señor, repuso mi áspero interlocutor, yo no me pago de palabras. Qué es el Estado? En una monarquía, el príncipe. Así, pues, treinta millones de cristianos tendrán la relijion de Achab, cuando por casualidad Achab llegue á tener relijion. Entre nosotros, donde el poder alterna, se cambiará de fé cada cuatro años. Hé ahí lo que yo llamo, ateismo puro; creer por órden, es no creer en nada.
—Cuando yo hablo de Estado, le interrumpí, entiendo la sociedad política.
—Bien, repuso él: será la mayoria la que decida del símbolo y de la fé, despues de discutir y enmendar. Tendremos una relijion parlamentaria. Se pondrá en discusion la Encarnacion ó la Trinidad y se votará. Qué comedia! Cosa estraña! desde que el mundo existe, no hay una sola verdad natural que haya sido descubierta por un solo hombre; son necesarias muchas pruebas, á veces, hasta el martirio del inventor para que esa verdad reuna algunos fieles; un siglo no es mucho para conquistarle la mayoria. Pero en relijion es otra cosa, la mayoria no se equivoca nunca. Vaya una infalibilidad! Que nos devuelvan el papa, acepto el milagro, y rechazo el absurdo.
—Señor Brown, le dije, alzando la voz, vos no respondeis á mi objecion. Si el Estado no tiene relijion,—la ley será atea.
—Siempre palabras, señor, repuso el intratable predicante. El Estado es una abstraccion; un modo de designar el conjunto de los poderes públicos. Pero la sociedad es una cosa viva,—es la reunion de todos los ciudadanos que habitan una misma patria. Y, si esos hombres son cristianos,—si su moral es cristiana,—como ha de ser atea la sancion que esos hombres le den á la moral pública,—ó en otros términos, la ley dictada por ellos? El buen árbol no puede producir malos frutos[39].
—Imprudente! esclamé,—cómo podeis imajinaros que si el Estado permite toda especie de creencias, no ha de sufrir el Evanjelio?
—Vos teneis poca fé, señor, dijo Brown dirijiéndome una mirada terrible, y olvidais que Pablo ha dicho: las armas de nuestra milicia no son carnales. El cristianismo,—nunca ha sido mas bello, ni mas fuerte que cuando ha tenido en contra suya al mundo entero. Mirad á vuestra alrededor, señor, y vereis que en ninguna parte como los Estados Unidos se mezcla la relijion con la vida; y sin embargo el Estado no la conoce. No aprisioneis las almas, no las tengais en la noche que las corrompe; dejadlas en libertad, é iran á Dios.