Et chasser l’infidélité;
Ne regarde point à notre âge,
Donne-nous sagesse et courage:
Nous défendrons ta vérité”[44].
Qué será? será que hay un encanto secreto en la voz de la infancia? O será que desprendiéndonos de nosotros mismos, por decirlo así, los años nos hacen mas tiernos para esas almas, que entran en la vida sin conocer los peligros. No lo sé. Pero yo me sentí conmovido por el canto de esos pequeños soldados tan valerosamente enrolados bajo el lábaro del Evanjelio.
—De aquí veinte años, pensé, cuantos quedarán en sus filas? No importa; el espectáculo de una juventud que tiene valor y fé es siempre hermoso. Guárdenos Dios de esos viejos de diez y ocho años que solo creen en su egoismo,—almas gangrenadas que todo cuanto tocan infestan, y que solo dejan en pos de ellos corrupcion y muerte.
Susana estaba cerca de mi y de pié. La señorita era monitora. Tenia mucho que hacer, porque habia doble auditorio y la escuela estaba en revolucion.
—Donde está Dinah? esclamó una voz revoltosa. Dinah es mi querida preceptora; yo no te conozco á tí.
Susana cojió en sus brazos á la rebelde, que se resistia á ello llorando, y la dijo dos palabras al oido. La sonrisa volvió en el acto, como el sol despues de la lluvia.
—Me lo prometes? murmuró la chiquilla.