—Como así? dijo Humbug.

—Hace algunos años hice una memoria de medicina legal á propósito de las mujeres que dulcifican indefinidamente el carácter de sus maridos, á fuerza de láudano discretamente administrado. Esto me valió un díploma de la universidad de Kharkoff; soy abogado y doctor en derecho entre los cosacos.

Cófrade, dijo Humbug, con tono solemne, hacedme el honor de sentaros á mi lado, y vosotros, señores estenógrafos, no olvideis este hecho maravilloso. Un médico, doctor en derecho de la universidad de Kharkoff, es cosa que no se vé sino en América. Estoy seguro de que en toda la vieja Europa no se hallaria un fénix semejante al que poseemos en París....en Massachusetts. Kharkoff, señores, no lo olvideis, Kharkoff!


CAPITULO XXIII.
La audiencia de un Juez de Paz.

Sentéme al lado de Humbug, teniendo cuidado de echarme respetuosamente para atrás; y mientras despachaban asuntos civiles sin importancia, me puse á examinar la sala y los actores.

No habia estrado para que el majistrado quedára mas alto que el justiciable; una simple barra de madera separaba al tribunal y al público. Humbug estaba sentado detrás de un gran escritorio, y á su lado escribía el clerc ó escribano. Frente al juez habia una especie de palco con reja destinado al acusado; un poco adelante del acusado habia una mesa para el querellante y los testigos. Nada mas. Lo que aumentaba la simplicidad del espectáculo, era que nadie llevaba traje especial. Humbug estaba de frac negro, sentado y con el sombrero puesto; los abogados no tenian ningun distintivo particular. Allí no se veían ni capelo, ni toga, ni pelucas. Aquel pueblo primitivo tiene una fé tan injénua en la justicia, que cree en ella sin ceremonias. Siéntese en todas partes la grosería puritana. Añadid que habia un puesto de honor para los estenógrafos. Ellos son los que representan al pueblo, vijilando á sus majistrados y juzgando á la justicia. Oh democrácia! y son esos tus trofeos? Y sin embargo, no hay un pais donde se lleve mas lejos el respeto á la ley y la confianza en el majistrado. Es una de esas rarezas que prueban hasta la última evidencia que el Sajon ha sido creado para la libertad, así como el Francés para la guerra y el Aleman para las cóles, el jamon y la filosofía. Suponer que tan fuerte alimento conviene á todos los estómagos fué la locura de nuestros padres. Los pobres, no adivinaron en su ignorancia que hay razas individualistas y razas centralistas (qué dos lindas palabras!), las unas hechas para cernirse solitariamente en el espacio á la manera del Milano; las otras para vivir en rebaños y ser esquiladas como los carneros. La política, la relijion, la filosofía, la libertad, son cuestiones de historia natural, variedades que distinguen al homo civilizatus entre todas las bestias de dos ó de cuatro patas. Admirable descubrimiento! Eterno honor de los grandes injenios de nuestros tiempos.

Así que hubo terminado la lista de los pleitos civiles, hicieron entrar á un acusado en el palco. Era un jóven pálido, de largos cabellos y aire afeminado é impudente. Interpelado por Humbug, dijo su nombre y su domicilio y que pleiteaba no culpable.[50] Sentóse en seguida, y pasando la mano por los bucles de sus cabellos, miró á sus acusadores con desdeñosa sonrisa.