—Qué nueva químera es esa? repuso, con su insolencia habitual, en este recinto no hay Estado. Aqui no hay lugar sino para la justicia, admirablemente representada por la imparcialidad del majistrado y la sabiduría del jurado. Vos, sois tan abogado como yo. Yo represento al acusado, vos representais al querellante, á quien la sociedad os da por sosten. Vos no teneis un solo derecho que no me pertenezca á mí,—asi como yo no tengo un solo privilejio que vos no podais revindicar. Si de otra manera fuesen las balanzas de la justicia no serian de buena ley y la acusacion seria mas fuerte que la defensa; á qué estaria reducida la libertad del ciudadano?

—Señor presidente, dije, tambien es esa una de las teorías consagradas por vuestros precedentes?

—Señor attorney jeneral, repuso con tono pesaroso, vuestra pregunta me sorprende. En un pais libre puede acaso ponerse en duda la igualdad de la defensa y de la acusacion?

No me quedaba mas recurso que callarme; dejé á Fox torturar á los testigos á su gusto. Una sola cosa me consoló. No hay abuso que, al lado de mil inconvenientes, no lleve aparejado alguna pequeña ventaja. Habituado desde la infancia á las rudas pruebas de la vida pública, los testigos no se dejaban intimidar por la aspereza de las preguntas que se les dirijian. En aquel duelo de palabras, Fox no siempre llevaba la mejor parte. Es verdad que tenia la piel dura; cada vez se levantaba con nueva rabia. Jamás se ha defendido la libertad de un hombre con una enerjía mas desesperada.

Entre los testigos figuraba Seth el cuácaro, personaje importante en Montmorency, por su calidad de posadero. Seth le tenia mala voluntad al abogado desde el lance de por la mañana, y así sus contestaciones envolvian una malicia que me hizo sonreir apesar de mi mal humor.

—Conoces al acusado? preguntó Fox.

—Sí, dijo el cuácaro, le conozco por su desgracia y por la mia.

—¿Te atreverias á afirmar bajo juramento, que es un mal hombre?

—No he dicho nunca que le hubieran acusado de ser un mal hombre, repuso el amigo Seth con la mayor dulzura.