—Amigo, le dijo, con tono poco tranquilizador, vuelve en tí y esplícate: espero.
Entre las ternezas de la hermana y las amenazas del hermano, el abogado ponia una cara tan aflijida que me alegré de ello. El hombre natural es un animal malo; no vasta el Evanjelio para hacernos amar á nuestros enemigos.
Humbug era mejor cristiano que yo.
—Señores, dijo con voz grave y dulce; creo que ha llegado mi turno. En un negocio tan delicado, la última palabra pertenece al majistrado:
Nec Deus intersit, nisi dignus vindice nodus
Inciderit.
Querido Fox, no dudo de vuestras intenciones. Si os pidieran consejo en semejante caso, sin duda responderíais que un pleito por ruptura de promesa tendria para el abogado contra quien lo entablaran las mas enojosas consecuencias; seria no solo una pérdida de fortuna, sino la ruina de una clientela, hasta la obligacion quizá de cambiar de pais. ¿No es esa vuestra opinion?
—Sí, murmuró Fox suspirando.
—¿Tendré necesidad de agregar, continuó el exelente Humbug, tendiéndole la percha al ahogado,—tendré necesidad de agregar,—que un hombre como vos no tiene que inquietarse de esas consideraciones, por graves que sean? ¿Que le basta haber empeñado su palabra para cumplirla, no es verdad?
—Sí, dijo el abogado suspirando de nuevo; siempre he amado á Dinah: lo que me detenia, son dificultades que....