—Por qué? repuso el eterno burlon. Por ventura en industria la centralizacion no produce forzosamente la economia de las fuerzas, la regularidad de la produccion, la jerarquia y la disciplina del trabajo?

—Sin duda, repuse, pero ese es el lado pequeño de la cuestion. Esa uniformidad mecánica destruye la ley moral de la produccion. Qué significa esa regularidad ficticia, si ella destruye el ojo del amo, si anonada el esfuerzo individual, el interés privado, la libre competencia? Una gota de agua al lado del océano. Lo que yo os propongo al contrario....

Es exactamente la misma cosa, interrumpió Humbug con vivacidad. Interés privado, esfuerzo individual, libre competencia, todos esos móviles que apreciais tan bien, son igualmente los móviles de la caridad; es menester agregar la abnegacion que solo vive de la libertad. Si el Estado ó el comun se encarga de socorrer á los pobres en reemplazo mio, si esa enorme mecánica me desembaraza de la primera de las virtudes, pagaré arrugando el ceño un impuesto mezquino, y todo estará dicho. Pero dejad á mi cargo el cuidado de la miseria, y las dulzuras de la limosna, y os daré hasta mi último cobre. Yo me curo poco de los otros hospicios de la ciudad, no los conozco; pero este es mio,—esos niños, los amo como si Dios me los hubiera dado á mi solo. Cuando he terminado mi dia, cuando me siento triste y fatigado, aquí es donde vengo; en medio de mis pequeños protejidos es donde olvido mis pesares. Preguntad á estos caballeros lo que cuesta la caridad voluntaria. Calculando por bajo les costará el décimo de su renta; apuesto á que si el Estado nos tomára una veintésima parte, todos gritariamos á la tiranía! Concedo que habrá dinero despilfarrado y fuerzas perdidas, pero lo que se debe ver es el fin, y afirmo con las pruebas en la mano, que la caridad individual es tres y cuatro veces mas fecunda que la caridad organizada. Vuestro sistema, caro doctor, arroja sin cesar, entre la voluntad y el acto, un obstáculo que todo lo hiela. Nosotros no somos paralíticos,—dejadnos obrar, ved lo que un pueblo gana con la libertad. Bajo el punto de vista político, el Estado tiene el mayor interés en dejarnos la práctica de la mas amable y sociable de las virtudes; bajo el punto de vista económico hace un excelente negocio; multiplica los socorros y los estudia y sirve á la vez á la ciencia y á la humanidad.

—Señores, dijo el Coronel, me parece que nos alejamos mucho de la cuestion. Nos piden veinte mil dollars por mejorar y agrandar nuestro hospicio; no tenemos sino una cosa que hacer: suscribamos y dirijamos una carta de suscricion á nuestros sócios. Yo que no tengo hijos y que he adoptado esos pequeñuelos, doy el ejemplo, y me suscribo por mil dollars.

La lista pasó de mano en mano: cuando llegó á mí, hice lo mismo que Rose,—me suscribí por cincuenta dollars.

—Permitidme una reflexion final, dije al Consejo. Veo que compramos, mediante diez mil dollars un jardin de poca estension, no es muy caro?

—Es el doble de su verdadero valor, repuso la señora Hope, pero el propietario no quiere deshacerse de él por menos.

—Pues es gracioso! esclamé. Un propietario que coloca su conveniencia y su egoismo sobre el interés de los pobres! eh! Señores, es menester espropiarlo; no fomenteis con vuestra debilidad una odiosa especulacion.

—Doctor Smith, dijo Brown, frunciendo las cejas, eso si que es comunismo de primera clase.

—Vaya, vaya, repuse alzando los hombros, acaso el interés particular no debe ceder al interés jeneral?