Y me puso en la mano un gran libro forrado en zapa y cerrado con broches de plata.
—¿Las señoras están en misa? le pregunté.
—¡En misa! dijo con aire asombrado. Mi ama es cristiana!
—Imbécil! ¿acaso los católicos son turcos?
—Amo, se dice que los papistas son como los paganos de Africa; tienen sus vaudous.
—Qué cosa es un vaudou?
—Amo, es un buen diocesito que uno mismo se hace, y que no es el verdadero buen Dios.
—¿Sois bastante nécio, esclamé, para creer que los católicos adoran á un ídolo? Eso queda para vuestros salvajes del Senegal.
—Amo, dijo él abriendo tamaños ojos, los papistas rezan á estátuas; yo los he visto con ambas rodillas dobladas ante ellas.