[3] B. Oliver, Código de las costumbres de Tortosa, I, Madrid, 1876, página LXXVI.

Véanse también á este propósito las consideraciones igualmente atinadas de M. Durán y Bas en su Memoria acerca de las instituciones del Derecho civil de Cataluña, Barcelona, 1883, p. LV-LVII.

[4] G. Phillips, Ueber das Studium der Geschichte insbesondere in ihrem Verhältnisse zu der Rechtswissenschaft, Munich, 1846.

[5] Lehuerou, Histoire des institutions carolingiennes, París, 1843, p. XIII.

[6] Las obras que principalmente deben consultarse sobre esta materia son las de J. Masdeu, Historia de España y de la cultura española, Madrid, 1783-1805; M. Lafuente, Historia de España desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, Madrid, 1850-1869, V. de la Fuente, Historia eclesiástica de España, 2.ª ed. Madrid, 1873-1876; y los Elementos de Historia de España de F. Sánchez Casado, Madrid, 1885, excelente resumen de las más modernas y autorizadas investigaciones.

[7] C. Kuies, Die politische Oekonomie aus historischen Standpunkt, 2.ª ed. Brunswick, 1881; y las obras de G. Arnold, Recht und Wirthschaft nach geschichtlicher Ansicht, Basilea, 1863, y Cultur und Rechtsleben, Berlín, 1866, especialmente las p. 94-161 de esta última.

Un excelente guía para el estudio de las instituciones económicas de España en los diversos períodos es la obra de M. Colmeiro, Historia de la Economía política en España, Madrid, 1863.

[8] A. Couraud, De l'épigraphie juridique, París, 1878, y G. Gatti, Dell' utilità che lo studio del diritto romano può trarre dall' epigrafia, en los Studi e Documenti di Storia e Diritto, VI (1885), p. 3-23.

[9] La idea de reunir en un cuerpo las inscripciones latinas del mundo romano, concebida por el ilustre Borghesi y acogida más tarde por el ministro de Instrucción pública de Francia, Villemain, en 1843, ha sido realizada ya en gran parte por Alemania con el Corpus inscriptionum latinarum, publicado desde 1863 bajo los auspicios de la Real Academia de Ciencias de Prusia, y de que han salido á luz hasta la fecha doce volúmenes. Los más interesantes para nuestro objeto son: el primero, titulado Inscriptiones latinas antiquissimae ad C. Caesaris mortem, Berlín, 1863, cuyo editor es Teodoro Mommsen, y singularmente el segundo, dado á luz en 1869 con el título de Inscriptiones Hispaniae latinae, y que contiene todas las inscripciones latinas de la España romana, excepto las cristianas, coleccionadas con exquisita diligencia por Emilio Hübner, con la cooperación eficacísima de los eruditos españoles, y depuradas é ilustradas con acierto por el docto alemán. Esta colección es la base principal para los estudios relativos á la organización política y administrativa de la España romana. Las inscripciones hispano-romanas descubiertas después de publicado el volumen II del Corpus, y publicadas en libros ó Revistas españolas, ó comunicadas directamente á Hübner; han sido insertas luego y comentadas por él, ya solo, ya asociado con Mommsen, en la Ephemeris epigraphica, Revista que como suplemento á los volúmenes ya publicados del Corpus inscriptionum sale á luz en Berlín desde 1872. Hübner se propone reunirlas todas en otro volumen complementario del publicado en 1869. Es sobremanera instructivo el artículo de Otón Hirschfeld sobre el volumen II del Corpus en los Göttingische gelehrte Anzeigen de 1870, p. 1081-1124.

[10] Los monumentos epigráficos de este género han sido también coleccionados é ilustrados por Hübner en su utilísimo repertorio Inscriptiones Hispaniae christianae, Berlín, 1871, dedicado á Aureliano Fernández Guerra y Eduardo Saavedra, los eruditos españoles que, con más desinterés y mayor copia de datos, le han auxiliado en la ardua y en sumo grado meritoria tarea de recopilar las inscripciones latinas de la Península. Merecen consultarse los artículos que acerca de este trabajo de Hübner publicó Edmundo Le Blant en el Journal des Savants de 1873, págs. 312-324 y 355-364.