En cuanto á los términos dux é imperator, más bien parecen designar á los generales ó jefes militares, según el uso romano. Así Livio, XXV, 31, llama al jefe de las tropas españolas auxiliares de Aníbal en Italia Hispanum ducem Moericum; XXVII, 17: Edesco ad eum (Scipionem), clarus inter duces Hispanos venit; XXXIII, 44:... litterae a Q. Minutio adlatae sunt, se ad Turdam oppidum cum Budare et Baesadine imperatoribus Hispanis signis conlatis prospere pugnasse.
Así vemos que mientras en Ibis parece haber regido el principio hereditario, según se infiere del texto de Livio, XXVII, 7, relativo á la lucha entre los primos Corbis y Orsua de principatu civitate Ibis contendentes, y mientras el Rey turdetano Argantonio, amigo de los Focenses del Asia menor, según Herodoto, ostenta el carácter de soberano vitalicio, entre los Ilergetes (Livio, XXII, 1), el cargo de Jefe del Estado era amovible y electivo.
[76] Esta separación de la suprema autoridad política y de la militar en ciertos casos me parece inferirse de algunos de los textos citados en la nota anterior, y del hecho de figurar Indibilis y Mandonio como generales en Jefe (Livio, XXV, 34, y XXVIII, 34), cuando el primero había dejado ya de ser régulo y del segundo no consta que tuviera semejante dignidad.
[77] Polibio, III, 7.
[78] La existencia del Senado en algunos de los pueblos españoles resulta de los testimonios de Livio, XXI, 12 y XXXIV, 17 y de César De bello civili, II, 19: Edictumque praemittit, ad quam diem magistratus principesque omnium civitatum sibi esse praesto Cordubae vellet. Quo edicto tota provincia pervulgato, nulla fuit civitas, quin ad id tempus partem senatus Cordubam mitteret. Las inscripciones nos le muestran en la ciudad confederada de Bocchoris y en otras ciudades españolas, C. I. L., II, 3.695, 1.343 y 1.569. Sobre el Senado de Velegia, véase á Apiano, Iber, 34; Livio, XXI, 12, hablando del Mensaje de Alorco á los Saguntinos, dice: Cum extemplo concursus omnis generis hominum esset factus, submota cetera multitudine senatus Alorco datus est; y más adelante, XXI, 14, añade: Ad haec audienda cum circumfusa paulatim multitudine permixtum senoini esset populi Concilium...
[79] Sobre el Concilium de Sagunto, véase el texto de Livio, XXI, 14, citado en la nota anterior. Más importante aún es el pasaje del mismo escritor, XXI, 19, concerniente al recibimiento hecho á los legados romanos venidos á la Península para apartar á los Españoles de la alianza Cartaginesa y ganarlos á la causa de Roma. Después de mencionar la digna y enérgica respuesta que, en nombre de los Bargusios, dió á los legados el maximus natu ex iis in Concilio, añade el historiador latino: inde extemplo abire finibus Volcianorum jussi, ab nullo deinde Concilio Hispaniae benigniora verba tullere. De donde puede inferirse, ser esta institución común de los pueblos españoles.
[80] C. I. L., II, n. 3.695.—Cf. Livio XXI, 12, sobre Sagunto.
[81] Así parecen indicarlo las leyendas de las monedas de ambas poblaciones: Lenormant, La monnaie dans l'antiquité, III, p. 227 y siguientes. Algunas civitates de las Galias y de Italia estaban también gobernadas por praetores: Hirschfeld, Gallische Studien, p. 40-41, n. 5.
[82] C. I. L., II, n. 1.953 y 5.048.—Wilmans, 2.322: Q. Larius, L. f., Niger, Xvir maximus. Tal es la opinión expresada por Hübner al comentar la primera de las mencionadas inscripciones.
[83] C. I. L., II, 1.064.—Wilmans, 2.320: Q. Fulvio, Q. Fulvi Attiani f., Q. Fulvi Rustici n., Gal(eria), Carisiano, patrono et pontifici, ob merita, centuriae Orens, Manens, Halos, Erques, Beres, Arvabores, Isines, Isurgut in locum quem ordo m(unicipum) m(unicipii) F(lavii) A(rvensis) decrevit, posuerunt, d(ecreto) d(ecurionum).