Tratan de este particular Mommsen, Römisches Staatsrecht, II, y Bruns, Die sieben Zeugen des römischen Rechts en las Commentationes in honorem Th. Mommseni, p. 505-506, el último de los cuales cita los principales pasajes referentes á este género de concesiones.

Recuerdan la concesión de Caracalla, Ulpiano, 17: De statu hominum, I, 5: In orbe Romano qui sunt, ex constitutione imperatoris Antonini cives Romani effecti sunt; y San Agustín, De civitate Dei, V, 17: Humanissime factum est, ut omnes ad Romanum imperium pertinentes societatem acciperent civitatis et Romani cives essent.—Cf. Justiniano. Novela 78, c, 5.

[333] Mommsen (Ephem. epigr. III, p. 233) deduce del hecho de pertenecer á la tribu Quirina, Málaga, Salpensa é Iluro, de quien consta con certeza que recibieron de Vespasiano el derecho latino, así como todos los municipios Flavios y otros muchos en toda España, que Vespasianum Hispanis jus Latii eo modo dedisse, ut quicumque secundum id per honorem ad civitatem romanam pervenirent, tribui Quirinae adscriberentur. Quam ob rem ubicumque ea tribus invenitur, inde de conditione oppidi recte conjectura capi potest.

Observa luego, que esto mismo parece haber regido en las colonias y municipios Flavios de que se tiene noticia en las demás provincias, é infiere de aquí (p. 234) ser probable que en ellas, como en España, cuantos adquirían como privilegio personal la ciudadanía romana fueran adscritos á la tribu Quirina, y, por tanto, que esta disposición debió emanar del mismo Vespasiano ó de sus hijos.

Sobre la distribución del territorio del Imperio en tribus, véase á Detlefsen, Imperium Romanum tributim descriptum, Hannover, 1863, y W. Kubitschek, De Romanarum tribuum origine ac propagatione Viena, 1882.

[334] Mommsen, Römisches Staatsrecht, II, Leipzig, 1875, p. 105-122. Marquardt, op. y ed. cit., p. 517-567. Kretschmar, Ueber das Beamtenthum der röm. Kaiserzeit, Giessen, 1879, p. 7-21. Marx, Essai sur les pouvoirs du gouverneur de province sous la Republique romaine et jusqu'à Dioclétien; París, 1880.—Mispoulet, op. y vol. cit., p. 87-99, y las obras de Person, Arnold, Madwig y Karlowa citadas en el § anterior, que tratan en conjunto de la creación de las provincias y de las atribuciones de los gobernadores.

[335] La competencia de los gobernadores de provincia en materia de manumisiones, la acreditan los pasajes de Suetonio Galba, c, 9, y Plutarco Galba, 5, acerca de la sesión del convento jurídico de Cartagena, que presidía Galba, como gobernador de la Tarraconense, al recibir la noticia de su proclamación al Imperio. Este punto lo trata muy de propósito Huschke, Zur Lex Aelia Sentia und der römischen Provinzialjurisdiction en la Zeitschrift für Rechtsgeschichte, vol. VIII, (1869), p. 310-313.

[336] Liv. XXXIII, 43, 2, 4, 5 (a. 559-595)... quoniam in Hispania tantum glisceret bellum, ut jam consularis et duce et exercitu opus esset, placere consules Hispaniam citeriorem Italiamque provincias aut comparare inter se aut sortiri... Cato Hispaniam... P. Manlius (praetor, Cf. 42, 7) in Hispaniam citeriorem adjutor consuli datus.

La siguiente inscripción recuerda el nombramiento de un cuestor de la España citerior, hecho por el Senado.

C. I. L., I, n. 598.—Wilmans, n. 1.105 (Roma): Cn. Calpurnios cn. f. Piso quaestor pro pr(aetore), s(enatu) c(onsulto) provinciam Citeriorem obtinuit.