[Nota 42]: Arma blanca, parecida al machete cubano.
Nos salvó tu estrategia. ¡Cuántas muertes
evitaron por tí nuestras legiones!
Débiles fuímos, nos hiciste fuertes,
y combatimos como bravos leones...
¿Como olvidarte en el camino incierto
si tu ejemplo fulgura en la conciencia?
¿Si en batalla campal caíste muerto
por conquistar la patria independencia?
¡Surge triunfal! No son tus glorias pocas:
que el pueblo audaz que estranguló tiranos,
¡te ensalzará con su millón de bocas!
¡te aplaudirá con su millón de manos!
Para alcanzar el pueblo el triunfo suyo,
le hace falta un espíritu indomable,
¡un corazón entero como el tuyo,
y una fé, cual la tuya, inquebrantable!
En el libro del mérito no has muerto.
Tu timbre ostenta victoriosa palma.
¡Quién muere por la patria en campo abierto
tiene un altar de gloria en nuestra alma!
EXCELSIOR
A CERVANTES
(PREMIADA CON LA FLOR NATURAL EN LOS JUEGOS FLORALES ESPAÑOLES DE MANILA, MAYO, 1905, CONMEMORATIVOS DEL III CENTENARIO DE LA PUBLICACIÓN DEL «QUIJOTE»).
¡Pasmo de todos es la obra gigante
que perpetúa tu fulgente gloria!
¡Me parece gran mole de diamante
alzada en monumento a tu memoria!
Goza vida inmortal en las edades
el libro bello que tu fama afianza.
En todas las humanas sociedades
sueña Quijote y ríe Sancho Panza...
En tu pluma de oro educadora
resplandece, con gracia y galanura,
el rico idioma hispano, que atesora
iras, amores, música y ternura.
Prodigio de tu ínclito talento
fué el libro que logró inmortalizarte;
con él alzas a España un monumento
y un monumento a España erige el Arte...
Tu proeza ilumina ¡oh Sol preclaro!
el siglo que tu mérito abrillanta.
Eres genio del mundo, eterno faro;
y encarnación de Dios es tu obra santa.
Tu sátira donosa fué la fusta
con que abatiste el vil positivismo.
Retrata enteramente tu obra augusta
a esa edad de prosáico realismo.
Desde tu huesa, que el ciprés corona,
oye la sinfonía de mi lira;
es la canción que a tu memoria entona
el bardo filipino que te admira...
Para esculpir tu nombre giganteo,
para encumbrar tu gloria soberana,
arrancaré la lira de Tirteo
y el estro portentoso de Quintana.
Al mundo literario que te aclama
le enalteces ¡oh clásico ironista!
y a España le has legado con tu fama
tu corona de insigne novelista.
Mientras se nutra el pecho de ilusiones,
de esperanzas y fé que el alma anhela,
y elaboren amor los corazones,
triunfará el ideal de tu novela.
Vive aún Sancho con vida depravada
y el pundonor con su ambición se junta;
¡no está la sociedad regenerada,
y la aurora social aún no despunta!
¿Quien no se dignifica en ser Quijote
ante la corrupción y la innobleza,
para vivir sin denigrante mote
coronado con nimbo de grandeza?
¡Buen Quijote, salud! No eres vencido;
írguete hasta las nubes arrogante!
Vas como el Nazareno escarnecido,
¡pero serás después un dios triunfante!
Tu apostolado, en méritos fecundo,
conquistará la admiración humana.
Más que buscar, como Colón, un mundo.
¡Tú formarás el mundo de mañana!
El bien social, tu sueño soberano,
no impera aún sobre la tierra mía.
¡No siempre el Sol amaneció temprano,
pero siempre fulgura el nuevo día!
La crítica social tu libro entraña,
ideal de sociólogos profundos.
¡Cervantes, loor a ti, gloria a España,
la que fué soberana de dos mundos...!
Santa es tu obra y exije sacrificios,
padeciste por ella mil dolores;
¡salvar a las naciones de sus vicios
es misión de los grandes redentores!
¡Grande es Moisés, guiando al patrio suelo
al pueblo de Israel que se redime!
¡Más grande emerges tú, en el noble anhelo
de crear humildad justa y sublime!
¡No! No esa humanidad tan corrompida
que pisotea la honra y el decoro;
¡e hipoteca el amor y hasta la vida
por la ruindad, el cálculo y el oro!
¡Loor al que salva al pueblo corrompido
del mal que le esclaviza y le pervierte!
Por rescatar al mundo envilecido
Cristo aceptó la cruz hasta la muerte.
Los Sanchos se aniquilan con presteza;
muere esa raza mísera y raquítica;
¡Ya expira la maldad con la innobleza
ensartada en el hierro de tu crítica...!
........................................................
Los fervientes apóstoles del día
sobrellevan aún tu cruz sagrada!
¡Aún van cruzando la siniestra vía;
aún distan de la meta suspirada!
Al llegar al pináculo glorioso,
tras las pendientes trágicas y abruptas,