A JOSÉ HERNÁNDEZ GAVIRA
Joven bardo que encerró poesía
en pagodas de marfil y de plata:
templa el sistro de celeste armonía
y tus sáficos cantares desata...
Suelta al trote tus gallardos bridones
y que escalen la altitud tus corceles,
al concierto de modernas canciones,
bajo un arco de floridos laureles.
Verterás la dulce euritmia del verso
en prestigio de los lares nativos,
cual aroma de grandeza, en el terso
y aureo yelmo de patriotas altivos...
Tu canción sea de triunfos y amores
ante el alma nacional que te escucha:
blancos ritmos a doncellas y flores,
bravos toques a adalides en lucha...!
[POETAS ESPAÑOLES EN FILIPINAS]
[Cámara (Felipe A. de la)]
Granadino. Comenzó a escribir en «Madrid Cómico». Residió en Filipinas (donde casó), más de veinte años, publicando allí sus libros Bajo el cielo de Manila (1908), Palomicas de mi palomar (1915) y Cadena de amor (1918). Ultimamente residía en su ciudad natal.
LA SAMPAGUITA
Pendiente sobre un seno que palpita
callada exhalas de tu olor la huella.
No hay otra flor que te aventaje a bella
¡Por algo te pusieron sampaguita!
Igual que una esperanza de bonita,
eres flor y pareces una estrella;
y no hay mejor adorno de doncella,
ni perfume más fino necesita.
Bella mujer, que la belleza igualas
del «rosario» que lleno de ufanía
luce en sus cuentos tan fragantes galas:
Un rosario de flores bien querría.
Si el que llevas al cuello me regalas
¡te prometo rezarlo cada día!