«--He aquí el hierro--le digo al herrero--
y forja otra hoz».
«--Ya me duelen--contesta--los brazos
y débil estoy».
«--Forjarás la segur. ¿No recuerdas
que el hierro es tu honor;
que del hierro has vivido y el hierro
dió a tu fragua inmortal tradición?
Herrero: a toda hora
es el hierro quien manda: ¡es el dios!
Si te cruzas de brazos, si doblas
el cuello al sopor,
en tu abulia torpe ya no escucharás
la solemne voz
del hierro, tu amigo... Escúchame, herrero,
y forja otra hoz.»
.......................................................................
La segunda segur, la de hierro,
fabricada está.
Es como la ceja borrascosa y dura
de un fiero titán.
En mis manos tiene un brillo de relámpago
y en mi pecho enciende redentor afán,
y en su empuñadura, cuando ya la cojo,
siento el loco empuje de una tempestad.
IV
Ya están en mis manos las dos sacras hoces
que el herrero anónimo para mí forjó:
la de hierro duro, que es mi fortaleza,
y la de oro fino, que es mi ensoñación.
La segur más grácil, para cuando quiera
cercenar un lauro o una flor de amor,
para el santo muérdago de la vida íntima
y para el ensueño de mi corazón;
y la más robusta, para las podridas
ramas que del árbol la ignominia son;
para las raíces de la mala yerba
que la gloria roban de la mies en flor,
y para los cuellos del halcón y el lobo
y el áspid traidor.
Mayo, 1914.
VIAJE FANTASTICO
¡Va el corcel de mis versos...! Da a los aires sus crines
de metáforas nuevas y de símbolos bellos;
sus relinchos rimbomban como fieros clarines
y sus cascos galopan despidiendo destellos.
El corcel de mis versos es rebelde a los frenos
porque sabe que ahogan como en flor su carrera;
y en su fuga brillante por los cielos serenos,
no es Pegaso con alas, sino roja bandera...
¡Va el corcel de mis versos! En sus lomos cabalgo,
y enristrando el acero de mi acrática pluma,
con su hierro alanceo, como el clásico Hidalgo,
los fantasmas y duendes de la clásica bruma.
Mi corcel es el libre morador de los campos
donde se alzan en triunfo los ensueños del arte,
donde vierten de lleno sus magníficos lampos
las pupilas de Erato y el escudo de Marte.
Corre, corre a lo lejos, ¡oh corcel de mis versos!
y en los aires restallen tus indómitas crines,
que allí hay flores más regias y celajes más tersos,
y a tus nuevos escapes más abiertos confines...
¡Va el corcel de mis versos! Y azotando sus ancas
con la tralla flamígera de mi audaz fantasía,
llego, al fin, a unas tierras ideales y blancas;
llego, y beso entre auroras a la musa del día...
Abril, 1921.
EL "KUNDIMAN"
Tagalo Kundiman, Kundiman de versos de amores
que en los plenilunios prefieres tu vuelo tender:
tus suaves estrofas que lloran ocultos dolores
dicen la nativa tristeza del atardecer.
Tienes el aroma de nuestras edémicas flores
y el ritmo y el mimo de un beso ideal de mujer,
y resumes toda la queja de los soñadores
de mi pobre raza, sujeta a un extraño poder.
Fuiste la delicia de nuestros difuntos abuelos;
dasnos, en el tiempo presente, un dulzor de consuelos,
que son para el alma cual riego en muriente jardín;
y serás mañana de toda una raza la gloria
cuando, con tu música, su toque marcial de victoria
dé a los cuatro vientos un libre y sonoro clarín...