II

RAMO DESGAJADO

No lamentes, España, tu caída,
si te hirió con su hachazo el elemento;
también lograste que impregnase el viento
la rica esencia que exhaló tu herida.
Y del árbol herido de tu vida
un ramo en flor se desgajó violento;
que fué rodando a la merced del viento
hasta hundirse en la mar embravecida.
Pero, al cogerlo Dewey de la playa,
vio que era un gajo de la mar malaya
florecido de perlas peregrinas.
El que se desgajó de tu existencia,
llevándose tu amor, tu fé, tu esencia,
¡el ramo en flor: mi patria, Filipinas!

Julio, 1922.

FASCINACIÓN

He soñado contigo... ¿No lo dudas?
Mejor; así comprenderás al fin
que hay besos más horribles que el de Judas,
cerebros locos y almas de Caín.
He soñado contigo... Han sido mudas
horas de ensueño,--horas de jardín,--
con los ojos abiertos a las rudas
olas de olor que me brindó un jazmín.

He soñado contigo... Mira; aun arde
mi corazón en su postrer alarde.
Mírame bien ¡oh amor! mírame bien.
Y aunque en la vida sea todo falso,
hazme con tus abrazos un cadalso,
pero ven a matarme de amor... ¡Ven!

1911.


[Magno (Leoncio G.)]

Nació en Manila el 13 de Enero de 1895; Una acuitada adolescencia le impidió acabar en el Ateneo municipal el bachillerato. Ejerció el oficio de tornero mecánico. A los 16 años versificaba. Consagrado ahora al periodismo, es redactor del diario filipino «La Vanguardia». Adora a Rubén y Villaespesa.