Y á continuación:
«Y, si no se acuerda, ¿cómo está aquí él, que se levanta siempre tarde?...»
Don Gil le interpeló:
—¿Quién ha muerto?
Con voz casi imperceptible, el bujero repuso:
—Mi cuñado.
—¿Su cuñado?... ¿El señor Frasquito?
—Sí, señor.
—¡Oh!... ¡Qué sorpresa!... ¿Cuándo?...
—Anteanoche. Ayer, por la mañana, le encontramos muerto en la cuadra. La mula que tenemos le había matado de una coz.