Sin embargo, no quería marcharse; esperaba algo.
La mujer que primero la vió, dijo:
—Usted, hace un momento, salió de su casa para echar una carta al buzón.
Rita, murmuró:
—¿Una carta?
—Sí, señora. La llevaba usted en la mano y la depositó usted ahí.
Señaló con un gesto al buzón; Rita siguió aquel movimiento; después se miró los dedos. Su interlocutora explicó á los circunstantes:
—¡Pobre mujer! Está buscando la carta. No sabe lo que hizo de ella...
En seguida, dirigiéndose á Rita:
—La carta la puso usted ahí. ¿Comprende? Ahí...