—Va mucho por ahí, porque en el término de Torres de la Encina tiene un olivar.
—A quien he saludado en el Camino Bajo de la Estación, es al señor Frasquito Miguel.
—Iría á Navahonda.
—No lo sé.
—¿Llevaba el carro?... Pues entonces iba á Navahonda, por leña. Va todas las semanas.
Don Gil aderezó su ajenjo y pidió los periódicos del día. Trájoselos Teodoro y seguidamente marchóse á proseguir el barrido y buena limpieza del local. Un gran silencio llenaba el Casino. En el ambiente blanco de la galería, el hombre pequeñito, amarillento, encogido y trajeado de negro, parecía un niño enfermo. Absorto en la lectura de El Adelantado, diario conservador de Salamanca, don Gil no vió á un hombre que, habiéndole observado unos instantes desde la puerta del salón, se retiró sin ruido. A intervalos prudentes el enano suspendía su lectura, empuñaba la botella del agua y vertía algo de su contenido sobre el terrón de azúcar puesto en un tenedor colocado sobre los bordes de la copa. El agua, filtrándose á través del azúcar, caía gota á gota, y abajo, en el fondo del vaso, el verdor del ajenjo insensiblemente palidecía. La figura inmóvil de don Gil daba á la sencilla operación una expresión medrosa y rara, un enigma de maleficio.
Terminada su faena, Teodoro reapareció y fué á sentarse al extremo opuesto de la galería. Encendió un cigarro. Sus ojos azules, dóciles, buenos, iban de un lado á otro, con la satisfacción de la labor realizada, y á ratos se detenían en don Gil. Desde allí sólo podía verle la mitad inferior de las piernas; el cuerpo se disimulaba tras el periódico abierto.
Teodoro pensaba:
—Verdaderamente, el pobre es muy pequeñito...
Luego, su ánimo siempre fiel al cumplimiento de sus deberes, examinaba lo hecho: la escalera y el portal ya estaban barridos; había fregado los espejos y cepillado el paño de las mesas de billar; únicamente le quedaban por sacudir la cocina y la sala de juego. Este honrado monólogo interior lo interrumpía de vez en vez don Gil, quien, para continuar leyendo, daba á El Adelantado un nuevo doblez.