—¿Tienes algo que hacer esta noche?
—No.
—Pues vente al Real conmigo. La noche pertenece á Bizet, el divino. Representan Carmen, y trabajan la Nasí y Pacteschi. ¡Sin comentarios!
Candelas accedió.
—Ahora—dijo Alicia—quiero ir á mi casa, por si he recibido algún recado urgente. Luego te llevo á la tuya, cambias de traje y buscamos á Manolo para que nos invite á comer.
El coche se detuvo ante el portal de Alicia, y Teodora, que estaba en el balcón, bajó á la calle en seguida. Traía una carta.
—Esto ha venido para usted.
—¿De parte de quién?
—De parte del señorito Enrique.
Alicia repitió, sorprendida: