—¿Tiene usted padre?
—No.
—¿Y madre?
—Tampoco.
—¿Y hermanos?
—Tampoco tengo hermanos. Soy solo en el mundo. En España nadie me espera. No conservo allí ni siquiera un amigo...
—¡Es raro!
—Sí... ¡muy raro!... Es decir...
Y ella, sin saber por qué, quedóse triste, y por primera vez advirtió que Juan Thom era muy feo y que tenía los cabellos grises. Sorprendido de verla tan callada, el jockey preguntó:
—¿En qué piensa usted?