—¿Usted ha visto á Cromwell?

Maquinalmente el jockey replicó:

—Lo he visto.

—¿Qué edad tiene?

—Siete años.

—¿Y es realmente un animal magnífico?

—Soberbio.

—¿Lo montará usted á gusto? ¿Se siente usted capaz de vencer con él?

Hubo otra pausa. El pequeño Thom se oprimía las manos una contra otra, haciendo crujir los dedos.

El tabernero se impacientó. Una nube de desconfianza sombreó su frente.