—¿Mucho?
—Mucho: es decir, regular... No sé...
—¿En qué quedamos?
—¡Ea, ya lo dije!... en que no sé.
El médico continuó preguntando lentamente, interrumpiéndola a cada momento para reflexionar.
—¿Siente usted, de cuando en cuando, un cuerpo extraño, a guisa de bola, que sube del estómago y se detiene en la garganta cual si no pudiera pasar de allí?
—¿Y no experimenta usted vahídos al levantarse después de haber permanecido mucho tiempo sentada?
—Tampoco—replicó Consuelito Mendoza con aquella vaguedad que ponía en todas sus respuestas—: es decir, vahídos, sí... muchas veces, cada lunes y cada martes...
—¿Se la hinchan los pies?