—¿La curarás?

—Haré lo posible—repuso Montánchez fríamente—; vamos a verla.

Entraron en la alcoba.

—Ahí la tienes—dijo Alfonso señalando a la joven que parecía dormir—; así está desde hace un mes, desde la tarde del ciclón... ¿recuerdas aquella tarde?

—Perfectamente.

—¿Cuánto tiempo hará?

—Eso que has dicho; un mes.

—¿Nos vimos aquella tarde en el casino?

—No.

—¿Dónde estuviste?