Por lo visto, el director de las estaciones exteriores, al recobrar el conocimiento por un instante, había intentado salir de allí. Entre los voluntarios se hallaron médicos. El robusto organismo del africano y unas medicinas no menos potentes triunfaron de la contusión.

Mven Mas se levantó, temblando y tambaleándose, sostenido por ambos lados.

— ¿Y Ren Boz?…

La gente que rodeaba al sabio se ensombreció. El director del Observatorio repuso con voz ronca:

— Ren Boz ha sufrido terribles lesiones. Lo más probable es que muera pronto…

— ¿Dónde está?

— Lo han encontrado al otro lado de la montaña, en su vertiente oriental. Debió de ser lanzado desde su instalación. En la cumbre no queda nada… hasta las ruinas han sido arrasadas por completo.

— ¿Y él yace allí?

— No se le puede tocar. Tiene fracturados los huesos y rotas las costillas…

— ¿Cómo?