Mven Mas hizo un cálculo mental con asombrosa rapidez. — Constelación de Unicornio, la estrella Ross 614, su sistema planetario es conocido desde tiempos inmemoriales, pero nunca se han destacado por nada notable. A mí me gustan las denominaciones y los vocablos antiguos — añadió con cierto acento de disculpa, apenas perceptible.
Dar Veter pensó que el Consejo sabía elegir a la gente. Y agregó en voz alta:
— Entonces, se entenderá bien con Yuni Ant, el encargado de las máquinas electrónicas mnemotécnicas. Él se denomina a sí mismo regente de las lámparas de la memoria. No se refiere a las lámparas primitivas, pobres candiles de la antigüedad, sino a los primeros aparatos electrónicos, desgarbados, metidos en campanas de cristal, al vacío, que recordaban a las bombillas eléctricas de aquellos tiempos.
Mven Mas se rió de tan buena gana, que Dar Veter sintió aumentar su simpatía hacia él.
— ¡Las lámparas de la memoria! ¡Nuestras redes mnemónicas son como pasillos de millares de kilómetros de longitud y constan de miles de millones de células-elementos!
Bueno dijo, recobrándose —, dejándome llevar del entusiasmo, no me he informado de lo necesario. ¿Cuándo empezó a hablar la Ross 614?
— Hace cincuenta y dos años. Desde entonces, han aprendido el idioma del Gran Circuito. Hasta ellos no hay más que cuatro parsecs de distancia. La conferencia de Veda la oirán dentro de trece años.
— ¿Y después?
— Después de la conferencia, pasaremos a la escucha. A través de nuestros viejos amigos, recibiremos algunas noticias por el Circuito.
— ¿A través del sesenta y uno del Cisne? — Desde luego. Y a veces, por conducto del ciento siete del Serpentario, empleando su vieja terminología.