La mujer de la pantalla se llevó las manos a los espesos cabellos, de color ceniza claro.

— Me someto, Veter mío — repuso riendo por lo bajo —. Ahora voy a casa.

El alegre tono de la voz no engañó a Dar Veter.

— Tranquilícese, animosa Veda. Todos los que ahora intervienen por el Gran Circuito, lo hicieron algún día por vez primera…

— No gaste en vano palabras para consolarme — replicó Veda Kong, alzando la cabeza tenaz —. Pronto estaré ahí.

La pantalla se apagó. Dar Veter corrió las hojas de la Puerta y se volvió para recibir a su sustituto. Mven Mas en traba ya, dando grandes zancadas. Sus facciones y piel, broncínea y reluciente, denotaban su origen negro. Una capa blanca pendía de sus recios hombros, formando grandes pliegues. Mven Mas estrechó las dos manos de Dar Veter con las suyas, delgadas y fuertes. Ambos jefes — el saliente y el entrante — eran de elevada estatura. Veter, que descendía de rusos, parecía más ancho y macizo que el esbelto africano.

— Creo que hoy ocurrirá algo importante — dijo Mven Mas con la confianza y la franqueza que caracterizaban a los hombres del Gran Circuito.

Dar Veter se encogió de hombros.

— Algo importante nos ocurrirá a los tres. Yo le haré entrega, usted tomará posesión del cargo y Veda Kong hablará con el Universo por primera vez.

— ¿Es muy guapa, verdad? — preguntó afirmativo. — Ya lo verá usted. Por cierto que la emisión de hoy no tiene nada de particular. Veda dará una conferencia de historia terrestre, para el planeta KRZ 664456+BSH 3252.