— ¡Treinta y ocho años! — susurró Ber al oído de Ingrid, con voz apenas perceptible.

Ella le dio un fuerte tirón de la manga y le volvió la espalda.

Erg Noor reclinó la espalda en el sillón y dejó caer las manos sobre las rodillas. La gente callaba, los aparatos cantaban su tenue cancioncilla. Otra melodía, discorde, y por ello cargada de amenazas, mezclábase con los sones de los instrumentos de navegación.

La llamada casi audible de la estrella de hierro y la fuerza real de su masa negra perseguían tenaces al navío cósmico, impotente ya.

A Niza Krit le ardían las mejillas, su corazón palpitaba acelerado. Aquella pasiva espera era insoportable para la muchacha.

…Las horas trascurrían lentamente. A medida que iban despertándose, los miembros de la expedición entraban uno tras otro en el puesto central de comando. Y el número de gente silenciosa fue aumentando hasta que se congregaron allí las catorce personas de la tripulación.

El frenado de la nave era inferior a la velocidad necesaria para vencer la fuerza de atracción. El navío cósmico no podía escapar de la estrella de hierro. La gente, olvidada del sueño y la comida, no abandonaba el puesto de comando. Continuó allí muchas horas angustiosas, mientras el curso se curvaba más y más. Cuando la astronave hubo entrado rauda en la elipse de la órbita fatal, todos vieron con claridad cuál sería la suerte de la Tantra.

Un alarido inesperado los estremeció. El astrónomo Pur Hiss se había levantado de un salto y agitaba las manos furioso. Su rostro, demudado, no parecía de un hombre de la Era del Gran Circuito. El miedo, la compasión hacia sí mismo y el ansia de venganza habían borrado los rasgos del intelectual, del científico.

— ¡Él, él tiene la culpa! — vociferaba señalando a Peí Lin —. ¡Ese alcornoque, ese imbécil, cabeza de chorlito!.. — y el astrónomo quedó cortado, ahogándose de coraje, mientras trataba de recordar los insultos, caídos en desuso hacía tiempo, de sus remotos antepasados.

Niza, que estaba a su lado, se apartó de él con repugnancia. Erg Noor se puso en pie.