Yo he visto á Roma en el cilicio y en la penitencia, con el Miserere en los labios y los restos de un gran sudario sobre su cuerpo; yo la he visto fuera del espíritu moderno, como un mentís al progreso, como una excepcion al derecho; de rodillas en las aras consagradas á su sombría teocracia y circuida, como Níobe, de sus hijos muertos para la vida más necesaria y más alta, para la vida del pensamiento; buscando sobre sus cordilleras de ruinas y bajo su corona de cipreses las antiguas instituciones que fueran su grandeza, convertidas en sueños, en fantasmas, y doliéndose de no encontrarlas con lamentos dignos de los versículos de Job y de los trenos de Jeremías; sin que bastáran á contrastar su dolor ni el inmenso poder moral de sus pontífices ni la inmarcesible gloria de sus divinos artistas, desolada Jerusalen de imperecederos recuerdos, pero tambien de imperecederas tristezas; y ahora por las cenizas del Foro se despiertan los ecos del antiguo Senado; en la tribuna de los Rostros resuenan los acentos de la antigua elocuencia; del Aventino y del Monte-Sacro descienden las sombras de los tribunos á bendeciros por haberles dado el consuelo de vuestra emancipacion; entre los fragmentos de sus sepulcros destrozados como restos de otro planeta, se levantan los manes de Camilo, de Régulo, de Cincinato, de Escévola, al sentir que por la cima del Capitolio, cima tambien de la tierra, cerebro de la gente latina, brillan y arden como dos faros, cuyos rayos penetran hasta en la soledad de lo pasado y hasta en la region de la muerte, la dulce alma de esta moderna Italia, tan fecunda en divinas inspiraciones, unidas con el genio austerísimo de la romana libertad. (Estrepitosos y repetidos y prolongados aplausos.)
El gran poeta de vuestras desgracias no podria decir hoy como en su tiempo:
¡O patria mia! vedo le mura e gli archi
E le colonne, e i simulacri, e l’erme
Torri degli avi nostri,
Ma la gloria non vedo,
Non vedo il lauro e il ferro ond’eran carchi
I nostri padri antichi.
Y no podria con razon añadir, pintando la ilustre nacionalidad acongojada:
Siede in terra negletta e sconsolata,