{VI} Importa que estas ideas —que no son creadoras del hecho, sino derivadas de él y por él inspiradas—, tengan amplia difusión entre nosotros; el problema planteado tan categóricamente en Europa no puede dejarnos en la indiferencia, desde que sabemos cuán poderoso influjo ejerce aquí la evolución europea, cuya repercusión trajo la revolución de 1810, efecto indirecto pero innegable de la de 1789, y que ha seguido produciendo otros efectos reflejos que se acentuarán cada vez más.
Hemos podido observar, sin embargo, que en la mayoría de los argentinos —hasta entre los inteligentes y estudiosos— la idea del socialismo se refiere siempre al embrión romántico de principios de siglo, y permaneciendo en estado de nebulosa, se asocia al nombre de Blanc, de Proudhon, de Fourier, de Saint-Simon, se confunde con el comunismo, y viene a ser una amalgama informe de individualismo, socialismo y anarquía, sin que se siga siquiera con mediana atención la evolución poderosa y progresista que en él se efectúa a partir de Carlos Marx.
La propaganda ardiente y a veces calumniosa de sus adversarios, el sentimentalismo utópico de la mayoría de sus adeptos, la poca difusión de las obras socialistas en este país, las mayores facilidades y seguridades de vida que suelen encontrarse aquí, son otras tantas causas de esa indiferencia y de esa ignorancia, que hace encogerse de hombros a los más, diciéndose que no ha llegado el momento de preocuparse de la cuestión social.
La lectura de este trabajo del sociólogo italiano {VII} desvanecerá necesariamente este falso concepto que se tiene del socialismo, al presentar, con sólida argumentación y numerosos datos ilustrativos, un cuadro exacto de la situación actual de la evolución en el viejo mundo, los progresos realizados, la estrecha vinculación que el socialismo tiene con la ciencia positiva, etc., haciendo que el libro, de polémica en su propósito principal, sea al mismo tiempo de propaganda clara y eficaz.
Sin embargo, el lector tropezará con observaciones y afirmaciones que, exactas en el medio en que actúa el autor y para el cual escribe, cesan de serlo en este país y en otros países americanos, o pierden de su fuerza por no estar generalizadas las causas que las provocan: por ejemplo en las partes en que se refiere al enriquecimiento rápido, a las dificultades de la juventud para ilustrarse, al celibato forzoso del soldado, etc., etc., y que para aplicarse a nosotros tienen que ser modificadas hasta tal punto que se hace necesaria una observación personal y directa del medio, las costumbres, los habitantes, etc. Salvo estos puntos en que el lector tiene que juzgar con el criterio de Europa, suponiéndose en medio de sus viejas sociedades, el resto del libro generaliza, y sus premisas y conclusiones son perfectamente adaptables a nuestro país. Y aún más: esas observaciones hoy discutibles vendrán a ser perfectamente exactas más tarde, cuando haya ejecutado su completa evolución el capitalismo industrial, comercial y territorial que tan rápidamente nos invade.
Hemos querido hacer notar esto, por cuanto la {VIII} apariencia de inexactitud de algunos párrafos inaplicables al medio en que vivimos, pero reflejo de la verdad en el viejo mundo, daría asidero a la crítica, ya superficial ya malévola, proporcionando armas decisivas al parecer a los que asisten con desconfianza o temor al desarrollo y a la difusión de la idea socialista.
Y esta idea tiene que hacer mayor camino cada vez, aumentando de día en día el número de sus prosélitos, en razón del aumento del proletariado. Hace algunos años, el socialismo no tenía entre nosotros sino pocos partidarias aislados. Las cosas cambian rápidamente, y en este momento existen en Buenos Aires cinco agrupaciones socialistas, a saber: Centro Socialista Obrero, Centro Universitario Socialista, Fascio dei Lavoratori, Les Egaux y Vorwärts que acaba de inaugurar un hermoso edificio construido por su cuenta.
Además de la publicación de libros, folletos y artículos de los socialistas europeos, que toman incremento cada vez mayor, aparecen dos periódicos socialistas que tienen su existencia asegurada: Vorwärts fundado en 1886 y La Vanguardia en 1893, aparte de otras numerosas publicaciones de vida efímera, y de las que suele hacer La Nación de artículos y correspondencias de De Amicis, Reclus, Liebknecht, etc.
Pero otro síntoma señala claramente la evolución que se efectúa, y son las treinta y cuatro sociedades gremiales y de resistencia que hoy existen —entre las que figura una de mujeres— que cuentan con numerosos asociados y que sin duda no tardarán en adherirse al socialismo como pasa con las Trade Unions inglesas.
Y decimos que este movimiento se irá acentuando, {IX} porque todo se encarga de precipitar la evolución, hasta en esta misma ciudad, cuya gran masa de población ignora aún la idea socialista: desde la mayor unificación de los capitales, o sea el aumento de la propiedad individual, hasta el inesperado crecimiento del número de los asalariados en sus diversos nombres y categorías . . . ¿Qué importa para su realización que un fenómeno sea observado o no? ¿Acaso los gérmenes necesitan para su desarrollo del microscopio del sabio? ¿El mundo se ha detenido en su evolución progresiva por la indiferencia medieval? Si la causa existe ¿el no advertirla puede impedir sus efectos?