Pero, entretanto, lucha de clase en el sentido darwiniano, repitiéndose en la historia humana el drama grandioso de la lucha por la vida entre especie y especie, sin relajarse en el pugilato salvaje e insignificante de individuo a individuo.

* * *

Detengámonos en este punto, aunque el mismo argumento de las relaciones entre darwinismo y {80} socialismo podría ir más lejos, siempre en el sentido de eliminar toda pretendida contradicción entre una y otra corriente del pensamiento científico moderno, y de confirmar, por el contrario, el más íntimo, natural e indisoluble acuerdo.

Por eso, la aguda previsión de Virchow responde exactamente al paralelo histórico de Juan Jacoby.

«En el mismo año en que apareció el libro de Darwin (1859), de una dirección enteramente distinta hacia el mismo objetivo, dábase empuje a un importantísimo desarrollo de la ciencia social, por medio de un trabajo que permaneció mucho tiempo desconocido, trabajo que tiene por título Crítica de la economía política, por Carlos Marx, y que fue precursor de la obra El capital.

»Lo que el libro de Darwin sobre el Origen de las especies es para el génesis y la evolución de la naturaleza inconsciente llegando hasta el hombre, lo es la obra de Marx para el génesis y la evolución de la comunidad de los individuos humanos, de las naciones y de las formas sociales de la humanidad».

Y he ahí por qué la Alemania contemporánea, que ha sido el campo más fecundo para el desarrollo de las teorías darwinianas, lo es también {81} para la propaganda consciente, disciplinada, inconmovible, de las ideas socialistas.

Y he ahí por qué, justamente, en Berlín, en las vidrieras de las librerías de propaganda socialista, las obras de Carlos Darwin tienen su puesto de honor junto a las de Carlos Marx.

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SEGUNDA PARTE. EVOLUCIÓN Y SOCIALISMO.