—No, señor; eso, no... coma no más tranquilo...
—¡Qué Baldomero éste... es la piel de Judas!
—¡No me la vaya a quitar, don Ricardo, que no tengo otra...!
—Y a todo esto—dijo Lorenzo,—¿qué programa tenemos para mañana?
—Si se animan iremos hasta lo de Anastasio.
—¿A caballo, Melchor?
—¡Claro está!
—¿No es muy lejos para un «debut»?
—¡No, hombre! Yendo en buenos caballos y despacio...
—Yo preferiría que nos ensayáramos de a poco.