—La «Pampita»... la «Pampita»...—repetían Lorenzo y Ricardo.
*
* *
En el momento en que Lorenzo abría la puerta para salir al corredor, llegaba Baldomero con el mate en la mano.
—¡Vaya, don Lorenzo, así me gusta!
—Ya ve: lavado y listo.
—¿Y los compañeros?
—Ricardo se está vistiendo; pero Melchor duerme todavía.
—¿Duerme todavía?... Sabe que es raro.
—Lo he despertado dos veces y se ha vuelto a dormir.
—Y... ¿se anima a ir a caballo?