—¡Pobre mujer!... ¿qué le habrá pasado?

—Alguna paliza del bestia de Anastasio.

—¿Pero es posible que le pegue a esa mujer?

—Es que bebe... tal vez algún «peludo»... por otra parte Anastasio es un hombre de muy mal carácter y como te decía el otro día, ha tomado a Ramona para tener quien le lave y le cocine; pero no le tiene ni el más mínimo cariño.

—¿Él la habrá despedido o ella vendrá no más por tu ofrecimiento?

—No; sin un motivo fundado no se vendría.

—¿Y no tendrá consecuencias para ti?

—¿Qué consecuencias?

—Él sabrá que se viene a la estancia, por supuesto.

—Si no lo sabe ya, lo sabrá, ¿y qué tiene eso?