—¡Andando! Tienes la palabra.
—Y en una sola lo diré todo: la «Pampita»...
—¿El qué?
—...la «Pampita»...
—¡Acaba!
—¡Se hace de rogar!... don Ricardo.
—...pues... la «Pampita»...
—¡Estás muy pavo!
—¡...me... ha... desahuciado!
—¡Eso no es cierto! no lo dirías en ese tono.