—¡Qué se van a ir a esta hora y con «esta» calor! ya vuelvo... miren qué trabajo—agregó alejándose.
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
—¿Dónde está don Melchor, Ramona?
—Yo no sé.
—...Hum... conque... no... sé... ¿eh?
—¡Oh!... Y si no sé... ¿qué quiere que le haga?... Andará por ahí...
—¿Por dónde?... ¡diga... le digo!
—¿Y no le digo que no sé...? Búsquelo.
—¿Qué hay conmigo?—dijo Melchor, saliendo al corredor y revelando en su semblante y en sus gestos la profunda agitación que lo embargaba.