—Nada, don Melchor... yo quería hablarlo... ¿quiere que vamos para allá?—repuso Baldomero señalando hacia la sala.

—¡Hable aquí, no más! ¿Qué hay?...

Baldomero dirigió a Ramona una mirada que era una indicación de alejarse, como lo hizo, y mientras Melchor se paseaba nerviosamente por delante de él le dijo, en tono humilde y tímido:

—Me dice don Lorenzo que se van...

—¿Y...? ¡Qué se vayan!—contestó Melchor casi gritando.

—Yo pensaba que no se iban a ir todavía, don Melchor.

—¡Piense lo que le dé la gana! ¿Entiende?...

—Y también pensaba que soy merecedor de que usted no me trate así, don Melchor.

—¡Pero qué pretende usted?... ¿Qué se ha figurado?—exclamó Melchor parándose un instante frente a Baldomero en actitud amenazante.

—Cálmese, don Melchor, si yo no le falto... yo sé respetar a la gente... pero estos señores parece que se van a ir con mala impresión...