—Son peregrinos en su mayor parte, devotos de la Virgen de Luján.
—¡Pero cuántos! Fíjate... ¡Siguen bajando!
—Esto es muy frecuente; vienen no sólo de Buenos Aires, sino hasta del exterior.
—¡Qué cosa bárbara!—exclamó Ricardo, agregando:—¿Y todos éstos creerán?
—Si no creyeran—le contestó Melchor,—no vendrían a traer sus ofrendas y sus preces.
—Eso... no...—replicó Ricardo, como distraídamente.—¿Vamos a ver?
—¿A ver qué?
—A ver qué hacen... cómo se forman... adónde van...
—No hacen nada; no se forman, porque no vienen regimentados, y van, probablemente, a la basílica, cada uno por su cuenta o en grupos.
—¿Van caminando?...