»No tengo por delante su trabajo; el folletín vuela y muchas bellezas escapan al ojear los recuerdos. Dejo, además, como usted ve, correr la pluma en el natural desaliño epistolar, como que estamos conversando familiarmente sobre las facciones de su primogénito.

»Espero ver pronto en forma de libro su bella concepción, tan sencilla y eficazmente presentada, para decirle en letras de molde todo lo que creo debe decirse de ella al público. Desde luego, el deseo de verla hecha carne y hueso en la escena de un teatro, me obsesiona desde el primer momento.

»¿La va a teatralizar? Bien lo merece. Aquel: «Yo estoy con Dios así»... vale un Perú. Su afectísimo amigo,

»Alejandro V. Murguiondo.»


TRANSFUSIÓN

[Publicada, por primera vez, en el folletín de «La Nación» en los meses de junio y julio de 1908.]

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—¿Suicidarte? ¿Pero comprendes bien lo que dices?