—¿Y por qué la pusieron?

—Porque al descarrilarse la que traíamos se le rompió un eje.

—¿Dónde descarrilamos?

—¡Por lo visto han dormido, ché!

—¿Y tú le crees a Melchor?... ¡Son cuentos!

—Pero si ustedes no hubieran hecho más que dormitar los habrían rectificado.

—¡Es claro que he dormido algo!

—¿Algo?... ¡tres horitas!... ¡como una!

—¿Y qué hora es?

—Más de las cuatro; ya nos falta poco.