—¿Y a nadie más?
—¡Qué curiosidad! A nadie más...
—¿Será eso posible?
—Tan posible, que así es.
—Feliz de quien pueda compartir tanto afecto.
—Me parece que los llaman—dijo la Pampita, parándose, y poniendo atención, agregó:—Sí, los llaman... es don Baldomero, ¿volvamos?
Por el mismo camino marchaba hacia ellos Baldomero, que al aproximarse exclamó:
—Me parece, señores, que les ha gustado... la chacra, ¿no?
—Ya viene usted con sus locuras.
—¿Locuras?... Y te parece locura, hijita, entusiasmarse hasta perder los estribos, viendo...—y la señalaba a ella con la mano extendida—esta preciosura de... chacra.