—Estábamos realmente embelesados recorriendo este jardín—dijo Lorenzo.

—Puede ser, señor; pero se me hace que no han de haber mirado mucho las plantas; ¿qué decís vos, hijita?... Yo la trato a ésta así porque la he tenido en mis faldas... ¡pero hace quince años! ¿eh?—dijo Baldomero riéndose.

—¿Y ya se van?—preguntó la Pampita dirigiéndose a Baldomero...

—¡Avisa!...—le dijo éste, parándose y contemplándola fijamente.

—Déjese de zonceras. ¡Cuándo tendrá juicio!

—¡Es lo que te recomiendo siempre!... ¡pero no lo necesita!... ¡No saben ustedes lo que vale esta prenda!

—¡Cállese, le digo!

Don Casiano, que con Melchor llegaba a reunirse con el grupo de la Pampita, dijo a ésta:

—¿Y ésas son las flores que les has juntado?

—No quisieron más, tata.