—Cierra esa ventana —le digo. Él gira sobre sus talones, y desde la puerta grita:
—¡Culi! Ventana.
El culi, como si hubiera presentido la caricia de Eolo, estaba ya trasponiendo el dintel.
—¿Por qué no la has cerrado tú? —le grito al boy indignado. Y él sin alterarse, me contesta:
—Not my business, sir. No es de mi incumbencia.
Macao, 18 de noviembre de 1879.
Mi querido amigo: Una representación teatral china es sin disputa lo que más llama la atención del europeo, acostumbrado a ver que entre los celestiales todo pasa al revés que entre nosotros. Así, por ejemplo, estar con la cabeza descubierta delante de una visita, se considera como signo irrespetuoso y hasta insultante. El lado izquierdo es el preferente en toda ceremonia. Una sonora eructación hacia el final de una comida, es la prueba más relevante de cortesía que puedes dar a tu anfitrión, para hacerle entender con ello que sus manjares te han sentado bien. Cuando a uno le llamas viejo, le prodigas el elogio más cumplido, y es hasta fórmula precisa preguntar a la persona a quien ves por la vez primera los años que tiene, y responderle que aparenta más edad. Por supuesto, ya sabes que escriben de arriba a abajo y de derecha a izquierda; de modo que sus libros, impresos en pliegos como los del papel de cartas por un solo lado, y encuadernados de manera que el doblez haga las veces de canto, formando una sola página lo que entre nosotros constituiría la primera y la cuarta, tienen el fin en el lugar en que en Europa se pone el principio.