Algunos años, todo su capital y gran parte del de su sobrina, se invirtieron en la construcción del Anacronópete. Entre tanto los novios esperaban pacientemente y aventuraban, aunque en vano, alguna tentativa de transacción. Don Sindulfo ejercía cada vez mayor vigilancia, ocultaba a todos, excepto a Benjamín, el trabajo que le absorbía y daba rienda suelta a su pasión con la ilusoria esperanza de la victoria.

La terminación del aparato, coincidiendo con la apertura de la Exposición Universal de 1878, permitió por fin que un día se cargasen varios vagones con todas sus piezas desmontadas; y, encajonados en un coche de primera el inventor, su amigo, la sobrina y el sinapismo de la criada, emprendieron todos súbitamente el camino de París, donde el enamorado tutor se proponía, libre de las persecuciones del húsar, realizar su sueño; lo que no consiguió nunca, como verá el lector que con paciencia quiera seguir el curso de este increíble relato.


CAPÍTULO V

Cupido y Marte

Mientras se montaba el armatoste en el área que le habían destinado en el palacio de la exposición, don Sindulfo se estableció con su familia en el hotel de la Concordia sito en el boulevard Malesherbes. Inútil es decir que las horas que el sabio se pasaba en el Campo de Marte dirigiendo los trabajos, Clara y Juanita quedaban encerradas bajo llave en sus habitaciones; pues, celoso como un turco, nuestro compatriota temía a cada momento una evasión o un rapto. Cuando sacaba a las muchachas a paseo, siempre lo hacía en coche, y no asistían al teatro sino en palco con celosías.

Todas estas precauciones, la distancia que los separaba de Madrid, la idea de dejar pronto la edad presente y los ineludibles deberes militares de su sobrino que le impedían abandonar su puesto, infundieron cierta tranquilidad relativa en el ánimo de don Sindulfo. Así pasó cerca de un mes viendo disminuir sus temores, cuando una tarde al regresar solo de una sesión del Congreso científico y remontar el lado izquierdo de la Magdalena, sintió como si le tirasen de la levita por detrás. Volvió la cabeza y casi la perdió al encontrarse de manos a boca con Pendencia, el asistente de su sobrino.