El monje alemán quedó relegado desde aquel momento a la categoría de los seres fabulosos.
—No dudo —prosiguió Hien-ti— que todos estos procedimientos se perfeccionarán con la marcha de los siglos; pero ya veis que esencialmente no podéis enseñarnos nada nuevo; y la prueba es que venís a nuestros dominios en busca del secreto de la inmortalidad que se tiene por dogma entre los sectarios de los espíritus del celeste imperio. Pues bien; no quiero que vuestro viaje sea infructuoso. Yo os descubriré ese arcano con una condición.
—¿Cuál?
—Ayer he perdido a la emperatriz mi compañera; las leyes me autorizan a tomar nueva esposa transcurridas que sean las cuarenta y ocho horas del luto nacional. Mañana vence el plazo. Concededme que comparta el trono con esta linda joven.
Y acompañando la acción a la frase puso entre las suyas la mano de Clara que, asustada, la retiró, pidiendo que la explicaran tan brusca acometida. La traducción que Benjamín les hizo de la exigencia del monarca sublevó a la pupila y exasperó a don Sindulfo, que en vano había puesto en las autoritarias leyes del imperio la esperanza de ser el esposo de su sobrina.
—Dígale usted que no se ha hecho la miel para la boca del asno —argumentaba la maritornes. Y todos, menos el políglota, se disponían a protestar tumultuosamente, cuando la idea de poder perder la vida si se obstinaban en rehusar, sugirió a don Sindulfo un plan conciliador.
—Finjamos ceder —dijo por lo bajo a los suyos—, y una vez restituidos al Anacronópete, a donde pediremos que se nos conduzca para disponer los trajes de ceremonia, nos ponemos en movimiento y que nos echen galgos.
Las muchachas asintieron a la proposición; pero Benjamín se resistía porque la fuga le privaba del secreto de la inmortalidad tan codiciado. Sin embargo, no tardó en avenirse aparentemente, pues abrigaba el proyecto que más tarde se verá.
Entre tanto el emperador organizaba con su ministro la manera de desembarazarse de los embaucadores, en cuanto la autoridad del jefe de la familia (tan ineludible en China para el matrimonio) le concediese el honor a que aspiraba.