—Don Álvaro—dijo por fin con mal disimulado regocijo—, mañana vienen.
—Ya lo sé—respondió el joven—; oíd cómo clavan o las escalas o el puente de vigas con que piensan suplir el levadizo para atacar la puerta cuando nos hayan ganado la barbacana.
—¡Pobres montañeses!—repuso Saldaña con una sonrisa y un acento en que se notaba tanto menosprecio como lástima—: piensan que nos van a cazar como a los osos y jabalíes de sus montes, y sin duda despertarán muy tarde de su sueño.
—¿Me perdonaréis si os pregunto lo que pensáis hacer?—le preguntó el mancebo respetuosamente.
—No todo os diré ahora—contestó el comendador—; sólo sí que a vos reservo la parte más honrosa y brillante de la jornada. Antes de romper el día bajaréis con todos los caballos que hay en el castillo por la escalera secreta que ya sabéis y va a dar a la orilla misma de ese riachuelo, y siguiendo su orilla tomaréis la vuelta a la caballería del conde, que creyéndonos de todo punto aislados, sin duda estará desprevenida y la desbarataréis; pero para esto preciso será que aguardéis emboscado en el monte hasta que la campana del castillo os dé la señal, tañendo a rebato.
—Pero, señor—repuso don Álvaro—, ¿y podrán bajar los caballos por aquella escalera de piedra tan larga y pendiente?
—Todo está previsto—respondió el anciano—: la escalera está llena de tierra para que no resbalen. Además, ya sabéis que los caballos del Temple son de las mejores castas de la Siria y de Andalucía, aquí y en toda la Europa, y nuestros esclavos infieles los enseñan y acostumbran a todo.
—¿Y habéis tenido en cuenta—insistió don Álvaro—el cuerpo avanzado que tienen en Santalla?
—Eso es lo que los pierde cabalmente—replicó el comendador—porque como sólo atienden al camino de Ponferrada, podéis pasar por medio de entrambos y cogerlos de improviso. ¡Ah! don Álvaro—añadió tristemente—, yo he peleado con los árabes y mamelucos, ¿y queréis que no se me alcance algo de estratagemas y ardides?
—Sí, sí, ya veo que todo lo tenéis previsto; pero ¿y querrán los caballeros más antiguos que yo pelear bajo mi mando?